Toda obra de arte requiere un marco que la contenga y a la vez resalte su belleza. Es por eso que, cuando hablamos de combate medieval, es tan importante el desempeño de los peleadores dentro de la liza, como también lo es la ubicación que la rodea. El paisaje, el ambiente, la vista, y todo lo que nos permite vernos inmersos en ese mundo de fantasía al que nos transportan los torneos, son fundamentales para hacer de cada evento una experiencia inolvidable. En la búsqueda de un paisaje remarcable fue que la locación del IMCF Open dejó de lado el ajetreo de las grandes metrópolis para trasladarse hasta la ciudad de Embalse.

Embalse se caracteriza por sus bellos paisajes.

Surcada por imponentes sierras, en la zona central de nuestro país se encuentra la provincia de Córdoba, y en la misma, entre tantos ríos, uno en particular llamará hoy nuestra atención: el Río Calamuchita. Constante era la destrucción causada por el río, e intentando darle una solución se emprendió una majestuosa obra para lograr contener su furia. Años duraría esta empresa, que terminaría siendo la causante de la fundación de la ciudad de Embalse. Poco a poco, viajeros irían llegando a la ciudad, y una simple posada al costado del camino ya no sería suficiente para recibirlos, ni tampoco un lugar digno desde el cual admirar la belleza del lugar. Fue así que el Ministro de Obras Públicas de la Nación, el General Juan Pistarini, se encargaría de la construcción de un complejo de monumentales características, que sería bautizado como Unidad Turística Embalse.

Ingreso a la Unidad Turística Embalse.

Un denso bosque con gran diversidad de flora enmarca las 654 hectáreas que componen el predio. Sus siete hoteles, de los cuales uno se encuentra inhabilitado, y los 51 bungalows, permiten albergar alrededor de 3000 personas, asegurando que todo peregrino cuya travesía lo lleve por estas tierras, tenga un lugar donde descansar. Además de esto, asombra la construcción de una capilla, galerías comerciales, un salón de teatro, piscinas, un mirador de 40 metros de alto y una ermita, entre otras edificaciones, que le confieren el carácter de una ciudad en miniatura. Todo esto bordeado por la costa del Lago Embalse Río Tercero, el cual puede ser observado desde el mirador del Cerro Pistarini.

Uno de los hoteles de la Unidad Turística.

Entre las numerosas edificaciones, nuestra atención será capturada a la entrada de la Unidad Turística, donde se erige el Polideportivo Embalse, un complejo deportivo de treinta hectáreas que se precia por ser uno de los más grandes del país. A un costado del mismo, en el estadio de fútbol que tantas otras competencias ha alojado, se llevarán a cabo las grandiosas peleas del IMCF Open. Allí se cruzarán las espadas y los escudos, transformando la construcción moderna en un auténtico espectáculo del medioevo. Y si bien la pasión por el hierro y el acero es más que suficiente para los luchadores, éstos podrán gozar también de las comodidades modernas que implican tener vestuarios y duchas para refrescarse y recuperarse luego de las peleas, mientras que al ser un predio privado, el público gozará de seguridad las 24hs, a fin de disfrutar sin tensión alguna del espectáculo.

Vista aérea del polideportivo.

Pero las atracciones de Embalse no acaban allí, sino que en los períodos en los que no haya enfrentamientos, se podrá disfrutar del bosque que rodea al polideportivo, o bien, descender hasta la denominada Playa Maldonado, una extensión de verdes hierbas, que resulta ideal para disfrutar al aire libre y refrescarse en las orillas del lago en los días de calor. Y si bien durante el día tanto las batallas como el mercado de artesanos acapararán la mayor atención de los visitantes, al caer el sol serán las primeras estrellas las protagonistas, sobre todo para aquellos que no hayan elegido los hoteles de la Unidad Turística para pasar la noche, sino que se hayan aventurado a disfrutar de la naturaleza acampando en el predio y relatando sus épicas campañas a la luz de las fogatas.

Solo tres días restan para el comienzo de esta prometedora experiencia, ¡y no podés perdértela!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *