Tratando de conocer un poco más sobre la experiencia bohurtera en otros países, nos embarcamos en un viaje hacia las lejanas tierras españolas, atraídos por los gigantescos castillos y las épicas leyendas de nuestros antepasados. Tuvimos la fortuna de cruzar nuestro camino con el de José Luis González de Lara y Gómez de Urda, un guerrero de imponente nombre e interesante pasado, quien se manifestó honrado de poder colaborar con sus hermanos de ultramar y contar su historia.

José Luis tiene 33 años y, cuando deja de lado las armaduras, es empresario. Vive en el sur de España, pero entrena en un club llamado Urna Regnum, ubicado al norte de ese mismo país. A pesar de que lleva poco más de un año practicando esta disciplina, ya ha participado en numerosos torneos locales, en los mundiales de IMCF del 2015 y 2016, y en el Battle of the Nations 2016, donde fue elegido como capitán del equipo nacional de España.

Fotografía: José Luis González de Lara y Gómez de Urda.

– ¿Qué te llevó a empezar este deporte y no otro?

– Desde niño he hecho todo tipo de artes marciales y deportes en la naturaleza. Mi familia es de raíces medievales y desde pequeño he compartido la afición por todo lo medieval con mi padre y mi abuelo. Un día, viendo vídeos por YouTube, vi uno de todo esto y después de fijarme bien y parecerme apreciar que era un deporte, puse en Google: “combate medieval España”. En ese mismo momento, los contacté decidido a comenzar a dedicar gran tiempo y esfuerzo a un deporte que hacía 5 minutos acaba de ver, y en realidad ni sabía de qué trataba más allá de pegarse con armadura.

Mi abuelo y yo hablábamos mil veces de los torneos que se realizaban en el castillo del pueblo, y ver que eso que tanto soñábamos realmente existía, pues… Para mí fue como un sueño hecho realidad, un deporte hecho a la medida de mis ilusiones. El gimnasio que tengo lo decoré acorde con el deporte; la verdad que esto es mucho para mí, mucho más que un deporte.

– ¿Cómo se sintió empuñar por primera vez una espada, ponerse una armadura, reencarnando esas épicas batallas que tanto habías soñado?

– Bueno, pues la verdad que hacía ya años que me había puesto una armadura por primera vez. Tenemos varias en casa como decoración. Desde niño he escuchado historias de cómo la casa de Lara, mi familia, destacó en la invasión contra los musulmanes durante los casi 800 años que duró. Cuando supe más a fondo del deporte y vi que la vesta de la selección tenía los dragantes de la Orden de la Banda, que es la segunda facción del escudo de mi familia… Pues, imagínense el orgullo que fue para mí poder formar parte de ella. Un deporte tan arraigado en la historia de la que tanto me he impregnado, es una motivación extra para mí.

Fotografía: Alex Calleja Marin.

– ¿Cómo fue la primera batalla en la que formaste parte?

– Mi primer combate fue el Todos contra todos del Mundial IMCF 2015, en el cual hice una locura*. Si miras el vídeo, soy el segundo por la derecha de los que está al principio de todo, que consigo llegar solo hasta el fondo de la liza.

* Aquí la locura.

– ¡Es increíble cómo te enfrentaste a tantos oponentes en tu primer combate! No cualquiera lo hubiese logrado… ¿Tu abuelo pudo verte competir?

– Mi abuelo falleció poco antes de que empezara a competir, pero pasó sus últimos días viendo las piezas que me iban llegando de la armadura, el escudo pintado con el emblema familiar… Mis últimos recuerdos de él son los mismos que los primeros: compartir una ilusión.

– ¿Qué es lo que te mueve a la hora de entrenar? ¿La gloria personal o algo más?

– La gloria personal va en contra de los valores de la caballería. Busco gloria para mi equipo, para mi pueblo, ya que llevo el escudo de mi Alcalá la Real siempre. Busco el orgullo de mis familiares, incluyendo a los que me ven desde allí arriba. Pero lo que más me motiva es la selección nacional; llegar ahí, tener compañeros que esos días son hermanos, compartiendo la responsabilidad y el honor de representar al que para nosotros es el mejor país en la historia. Dándolo todo, consiguiendo poco… Pero dándolo todo. Tengo la bandera que llevamos a los mundiales aquí colgada en el gimnasio. Cuando no tengo ánimos o fuerzas para entrenar, me basta con una mirada y mil recuerdos para terminar haciendo un entrenamiento sobrehumano. La selección es mucho para mí; cada componente es un amigo al que admiro y del que aprendo.

Fotografía: Alena Kučerová.

– Imagino que esos valores habrán tenido que ver en que fueras elegido capitán del equipo nacional. ¿Qué responsabilidades conlleva ese cargo?

– La verdad, me llamó el capitán de mi club y me dijo “te hemos hecho capitán de la Selección”. Yo en primera instancia me negué, porque sabía que había muchos otros más aptos, pero volvieron a insistir y finalmente fui yo. Sobre las responsabilidades poco te puedo decir. La verdad que hicimos todo entre todos. En las reuniones de capitanes me acompañaron quienes manejaban el inglés, de las relaciones internacionales se encargaron los veteranos, del tema del campamento se encargaron militares bien hechos a temas logísticos, y así. Se ha celebrado mucho mi capitanía, pero reitero, el mérito de todo reside en todos y en mí el que menos. La verdad no entiendo por qué me hicieron capitán –se ríe–.

– Este año participaste por primera vez en el Battle of the Nations. ¿Qué diferencias sentiste con respecto a pelear en IMCF?

– Sí, fue el primero, aunque no el primer torneo organizado por HMB, ya que el año pasado peleé en el Desafío de Belmonte. Diferencias, la verdad, la organización y los aspectos tácticos y técnicos derivados de la diferencia de reglamento. El cambio de tamaño de la liza y la distribución de los listones, ya que quedaban huecos en los que te sacaban por debajo de la liza. Pero aparte de eso, todo igual… Buena gente y buen rollo.

– ¿Y tienen planes de participar en Belmonte este año?

– ¡¡Sí, claro!! Por cierto, ¿venís gente de Argentina?

– No lo creo muy probable. La principal dificultad está en el precio de los pasajes, dado que la mayoría ya tuvo que hacer un gran esfuerzo para asistir al Battle of the Nations. ¿Cuál sería el arma con la que más te identificas o que eliges por sobre otras?

– Hasta ahora siempre he salido con maza y escudo. Me gusta porque no entra en los huecos, me da la seguridad de no hacer daño a nadie, cosa que no me dan las otras armas. Siempre ha sido una traba para mí el miedo a dañar, súmale a eso que siempre estamos entre amigos. Pero poco a poco voy perdiendo el miedo y pegando más fuerte.

– Siempre se hace difícil superar esas barreras… ¿Algún otro miedo que tengas a la hora de pelear?

– No, la verdad es que no. Bueno… Salir del país. He salido cuatro veces en la vida, tres de ellas para los mundiales y otra para la boda de mi hermano.

– ¿Cómo se sintió salir de tu país para los mundiales, cruzándote con personas de culturas distintas a la propia?

– La verdad es que por mi trabajo me he acostumbrado a trabajar con gente de otras nacionalidades. Pero ver personas de tantos países compitiendo por un mismo título es algo que impresiona, a la par que congratula.

Fotografía: Medardo Dia Cano.

– Y desviandonos un poco de tema, ¿tienen talleres para hacer armaduras allí en España o cuentan con la posibilidad de comprar las piezas en otros países?

– Tenemos un par de armeros empezando, que son bastante eficientes en la fabricación de armas y ya empiezan a hacer piezas de armadura que poco a nada tienen que envidiar a las del este. Por ejemplo, mi facial es de José María Rubio, un armero del sur de España. Comprar en el exterior es un problema porque nos paran todo en aduanas y los costos son brutales. Por ejemplo, la semana pasada me pararon un gambeson de 156€ y tuve que pagar casi 90€ de aduanas. Es eso o lo mandan de vuelta. El problema es que los armeros nacionales tienen este oficio como segunda actividad y sufren rachas de parón absoluto, alternadas con épocas que no dan a basto.

– ¿Y a nivel recursos es muy complicado conseguir las chapas, telas y otros materiales que se requieren para hacer las armaduras y los gambesones?

– Materia prima no hay problema aquí en España, omitiendo el titanio, claro está. El acero se puede comprar por láminas, que luego sobre las plantillas se cortan y se les da forma para hacer las piezas. He tenido la suerte de ver cómo se hace.

– ¿Tienes planeado incursionar la herrería en un futuro?

– Buff, qué va. Demasiados frentes abiertos. En lo que va del año he cerrado un gimnasio y una tienda de nutrición para tener más tiempo para entrenar y formar una familia. Hubo un tiempo que me rondó la idea de hacer algo a medias con uno de los herreros, pero finalmente quedó sólo en una idea.

– ¿Qué expectativas u objetivos tienes para el futuro?

– Planes de futuro, seguir entrenando y compitiendo. Ya estoy trabajando sobre mis carencias tácticas y físicas para poder hacer un mejor papel en el mundial del año que viene.

– ¿Algún agradecimiento o mención que quieras hacer?

– Pues a Salva, Jordi y Cristian principalmente, que son quienes me ayudaron en mis inicios. A mi club, Urna Regnum, y a todos los luchadores en general, ya que cualquier evento organizado tiene detrás el respaldo incondicional y la asistencia de los luchadores, a los cuales a veces nos supone un gran esfuerzo. Y bueno, ante todo a la gente a la cual le gusta el deporte, que paga su entrada para vernos, se desplaza muchos kilómetros y hace posible que los eventos sean rentables para que los organizadores se animen a organizar más. Cuando vinieron a vernos a Portugal fue muy emotivo para nosotros; oír a la gente en la grada animándote en tu idioma, agitando tu bandera… Eso motiva mucho. GRACIAS. También, si me lo permites, quiero hacer un último agradecimiento a los organizadores de eventos, ya que los castillos de Almodóvar, Pedraza y Belmonte son privados, y sus dueños asumieron el riesgo de organizar eventos de combate medieval, depositando su confianza en nosotros. La familia Fitz-James Stuart de Soto, propietarios del castillo de Belmonte, se podría decir que a nivel organizativo fueron los promotores del deporte en España, ya que organizaron la liga de combate medieval, financiaron por completo los entrenamientos de la selección e invirtieron en fondos para poder costear el mundial. Al día de hoy, siguen siendo el castillo con más “movimiento bohurtero”. Sin ir más lejos, a partir del 24 de agosto tenemos nuevamente el Desafío de Belmonte, un campeonato de carácter internacional que se puede considerar de los mejores eventos a nivel mundial. Y también a Enrique de Villamor, que ha organizado una gira de 8 exhibiciones por el sur de España para promover el deporte, la cual promete ser muy grande.

– Ha sido un verdadero placer poder compartir estas palabras contigo. ¡Muchas gracias!

– ¡Gracias a ti por promocionar el deporte!

Fotografía: Cris Gutiérrez.

Nos despedimos así de José Luis, protagonista de otra gran historia relacionada con esta disciplina, y nos quedamos no solamente con sus valores como peleador, sino también con su calidez como persona y sus valiosos recuerdos. Esperamos que este relato inspire a aquellos que recién emprenden su camino en este maravilloso deporte.

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