En nuestra búsqueda de peleadores con historia dentro del deporte, nos encontramos con Enric Giménez, capitán del equipo Magna Societas Catalanorum de Cataluña, quien nos dedicó algunas palabras sobre la experiencia de su club desde su fundación hace ya más de cuatro años.

Magna en formación frente al equipo enemigo.

– En primer lugar, ¿nos contarías un poco de ti y de cómo llegaste al deporte?

– Descubrí el deporte en 2012, cuando no había nada como lo hay hoy. El primer torneo fue Faucon Noir en 2012, donde junto con un compañero hablamos con Anton Trubnikov, quien nos encarga fomentar el deporte en España.

Mi amigo y yo habíamos visto varios vídeos del primer Battle of the Nations y empezamos a buscar dónde se hacía esto en Barcelona. No encontramos nada ni en Barcelona, ni en Cataluña, ni en España. Empezamos a leer la normativa y encontramos el torneo Faucon Noir en Montbazon, Francia, en 2012. Nos dispusimos a ir y así nació nuestro club; el primero de la península ibérica.

Yo soy enfermero de profesión. Lo que más me atrae de este mundo, es la capacidad de luchar al 100% de tu capacidad sin el miedo de lesionar al contrincante. Puedes ser todo lo violento que quieras, dentro del límite de las técnicas a usar, pero aún así es difícil herir a tu adversario. Crea lazos fuertes con tus compañeros también.

– ¿Qué dificultades enfrentaron al comienzo?

– Dificultades, todas las imaginables. No teníamos tanta gente de la cual obtener información, como hay hoy en día. A través de las redes sociales, actualmente es fácil obtener tanto material para el entrenamiento como para equipamiento. Pero en el 2012 no habían tantos armeros en la red, y eso dificultó y limitó bastante la adquisición de equipamiento.

Al no tener una estructura nacional, teníamos la obligación ética de crearla, por lo que nos volcamos a ello, dejando un poco de lado el crecimiento del club. Así surgió en aquel entonces la Liga de Combate Medieval o LCM, que fue la institución que nos representaba en las dos instituciones internacionales, HMBIA e IMCF.

– ¿Cómo describirías tus primeras experiencias en los torneos?

– Experiencias tengo variadas, desde las más frustrantes cuando viajas sin equipo fijo por Europa, como en Rise of the Knights 2013, o el mismo Faucon Noir 2012 y 2013; como también de las más satisfactorias y gratificantes, como en Jerusalén 2013 o la Dynamo Cup 2014, donde nos galardonaron como el mejor equipo europeo junto con miembros de otros equipos españoles.

El equipo Magna Societas Catalanorum entrando en acción.

– Habiendo nombrado tantos torneos internacionales, ¿tú o algún integrante de tu club participó de algún Battle of the Nations o IMCF World Championship?

– Tanto algunos integrantes del equipo como yo, hemos tenido la oportunidad de participar en más de una ocasión de la selección nacional. Yo participé en el Battle of the Nations 2013 en Aigues-Mortes, Francia, IMCF 2014 en Belmonte, España, e IMCF 2015 en Malbork, Polonia. Por razones laborales, el año pasado no pude participar en ninguno de los dos mundiales, ya que me mudé de España a Noruega. Otros luchadores de Magna también fueron al Battle of the Nations 2015 en Praga.

El primer Battle of the Nations al que asistimos fue muy enriquecedor y emocionante. Como principiantes novatos, pasamos de ronda y nos dimos más que satisfechos. Lo dimos todo, pero Ucrania nos eliminó en octavos. La experiencia de un mundial siempre es espectacular, pero el primero es muy especial, tanto en lo deportivo como en lo personal. Siempre pienso que de cada combate que hagas, ganes o pierdas, debes aprender algo para mejorar.

– ¿Cómo está compuesto actualmente Magna Societas Catalanorum?

– Magna Societas Catalanorum tiene actualmente diez luchadores armados y una luchadora femenina. Sufrimos una escisión hace año y medio aproximadamente, pero logramos recuperarnos y superarnos numéricamente, lo que ha sido un esfuerzo enorme. Nos satisfacen mucho las nuevas incorporaciones, tanto a nivel deportivo como personal. Contamos con una luchadora de melé y esperamos tener más. Marta ha luchado en los dos primeros mundiales de IMCF, trayendo a Barcelona una plata en el de Belmonte 2014, y un bronce en Malbork 2015.

España actualmente cuenta con una decena de clubes pero no todos tienen capacidad de poner en la liza un equipo completo de 5vs5. Es un orgullo haberlo hecho siempre y que hayamos presentado nuevamente equipo completo en las clasificatorias para el Battle of the Nations de este año. ¡Eso nos da mucha motivación!

Añadir que nuestro objetivo es ser el primer club también en tener un 21vs21 completo. ¡Por eso reclutamos! Nuestro modelo a seguir es el club Bern, de Rusia, un gran club. Nos gustaría lograr hacer capítulos más pequeños, como Partizan 1 y 2, Bear Claw… ¡Hay que hacer lo que hacen los mejores para crecer!

Algunos de los rostros que hoy componen el equipo de Magna Societas Catalanorum.

– ¿Qué tan difícil es conseguir gente que quiera empezar a entrenar? ¿Percibes que es más sencillo en algunas zonas de España y más difícil en otras?

– Yo creo que el primer impedimento es económico. Adquirir la armadura no es un proceso fácil, barato, ni rápido. Cuando hay algún interesado, debe esperar meses hasta empezar a practicar el deporte con su armadura, lo que exige mucha paciencia. Yo no creo que haya zonas más difíciles que otras; cada una tiene sus pros y sus contras. Barcelona tiene mucha población pero pocos espacios para poder entrenar. Zonas del interior tienen más espacios pero menos población.

– ¿Cómo fue la experiencia del Tournoi de la Citadelle en Carcassonne?

– El torneo de Carcassonne, de la Federación Francesa de Béhourd fue el primer torneo del Magna dentro de la liga francesa. Fue además el primer torneo en el que sólo ha ido gente que lleva menos de un año practicando el deporte, ¡algunos incluso llevan pocos meses! Ha sido especialmente difícil para mí y emocionante a su vez, porque por un lado sentía que debía estar con ellos como capitán y quitarles ese peso de encima. Emocionante, porque es como ver a tu niño crecer, aprender de sus errores y lo mejor de todo, solucionarlos. Fueron al torneo sin cambios, ya que dos lesionados del pasado torneo de clasificación español nos pasaron factura. Aún siendo un torneo bastante duro, con muchos combates y sin recambios, aguantaron todo el torneo. Ganamos a dos equipos franceses, llevándonos algunos puntos para el clasificatorio de la liga francesa, en la cual participaremos este año. Con nosotros participó también un luchador argentino, David Cabrera, al que le queremos agradecer que luchara con nosotros. Se desplazó antes de tiempo para el Battle of the Nations y pudo asistir con nosotros a luchar al Torneo. Un placer tenerlo.

David Cabrera de CECM (derecha) junto al equipo catalán.

– Este año, el Battle of the Nations tuvo lugar en Barcelona, ¿qué representó para ustedes recibir al mundial en su ciudad?

– Es un orgullo ver que la gente de tu ciudad puede disfrutar con aquello que solo podías soñar hace tan solo 6 años. Creo también que fue una gran oportunidad para Magna que el Battle of the Nations haya sido en Barcelona, ya que nos ayudará a reclutar a gente, estoy convencido de ello. Este deporte atrae mucho, así que a mayor difusión, mayor gente luchando y entrenando… se mejora a base de competir, así que espero que sea un gran salto cualitativo.

– ¿Cómo resumirías su experiencia en el Battle of the Nations?

– Nos tocó en el 21vs21 un grupo especialmente difícil, con Ucrania, Polonia y República Checa. Se salió a darlo todo en la liza, pero no pudo ser. Los mundiales te ponen en tu sitio, no caben vanidades ni egos. Hay que entrenar y competir internacionalmente para ser mejores.

Como nota final me gustaría dar las gracias, en primer lugar a Crónicas Bohurteras por esta entrevista, podría haberse alargado hasta el infinito y han sabido acotarla bien. En segundo lugar a mi equipo, Magna Societas Catalanorum por renacer de sus cenizas y dar pasos necesarios para ser un club de referencia deportiva. Humanamente tienen un valor incalculable. En tercer y último lugar, a mi prometida Marta, por aguantarme en todas estas aventuras, por estar a las buenas y a las no tan buenas y por haberse implicado en este proyecto hasta la médula y trabajar en la sombra. Sin ti no hubiéramos salido adelante como Club.

Enric y Marta, su prometida.

Agradecemos a Enric por su tiempo y esperamos que el ejemplo de este club catalán inspire a muchos otros a seguir luchando y creciendo, aún más allá de las adversidades.

Si te interesa saber más sobre Magna, puedes visitarlos en su página web (aquí).

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