RETRATO MEDIEVAL
Amy Graham
CLUB: Salt City Heretics
PAÍS: Estados Unidos
 

¿Qué dificultades tuviste que enfrentar al principio de este camino?

Encontrar rápidamente una armadura a mi medida. Mi primer torneo fue de IMCF en España. Teníamos menos de tres meses para prepararnos para nuestra primer eliminatoria nacional. Usé algunas piezas de mi equipo de recreación, mientras esperaba mi armadura hecha a medida. Otra dificultad fue entender el nivel de estado atlético que es necesario para este deporte. Cuando empecé no tenía idea. Creía que estaba en un buen estado, pero inmediatamente descubrí que solo estaba al nivel de una principiante, con lo cual ahora entreno los siete días de la semana.
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¿Podrías hacernos un resumen de los torneos en que participaste?

El 31 de mayo de 2013 se anunció que finalmente las mujeres podríamos competir en el deporte. Empecé a entrenar el 1 de Junio de 2013, y no me detuve desde entonces. He competido en el IMCF 2014 en España, siendo capitana de las USA Valkyries, donde ganamos la medalla de oro. Fui la única mujer de los Estados Unidos que compitió en el IMCF 2015 de Polonia, una de las dos estadounidenses en competir en el Battle of the Nations 2015 en Praga, y la única en competir en el Battle of the Nations 2016, también en Praga.
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Eso es mucha experiencia internacional. ¿Cuál fue tu favorita y por qué?

Hasta ahora, el Battle of the Nations 2016. Siento que ahora sé lo que estoy haciendo, tengo la experiencia suficiente, y realmente disfruté mis peleas de bohurt este año. Fui mercenaria para el equipo de Países Bajos, y nuestro equipo terminó siendo una unión de peleadoras de Países Bajos, Estados Unidos, Alemania y Chile. Fue un gran equipo y tuvimos un buen desempeño, teniendo en cuenta la barrera del idioma y que algunas nunca habían peleado bohurt antes. Este año sólo voy a estar compitiendo en el Battle of the Nations, lamentablemente no competiré en IMCF.
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¿Qué armas utilizás habitualmente? ¿Cuál creés que es más funcional a tu rol en el equipo?

Mi arma de preferencia es la alabarda. Soy el peso pesado, el tanque, y un arma de asta funciona mejor para mí… No necesariamente por mi rol, pero por los problemas que tengo en las manos. Tengo artritis en ambas manos, y me es difícil agarrar armas más pequeñas por un largo tiempo. Este es también el motivo por el cual no me van a ver en duelos. Simplemente está más allá de lo que mi cuerpo puede soportar ahora mismo. Además, me encanta como se siente blandir una alabarda. Es mucho más natural para mí que una espada. ¡Nací para ser alabardera!
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¿Podrías contarme más sobre el equipo femenino de Estados Unidos?

El equipo femenino de Estados Unidos del 2017, las USA Broad Swords, va a estar constituido por mujeres de todo el país. Tenemos algunos clubes que tienen más de una mujer en sus filas, pero solo uno con más de tres. Mi club, Salt City Heretics, en Salt Lake City, Utah, nos tiene a mí y a Hannah Hudson. Sé que Iron Phoenix tiene tres mujeres peleando actualmente, y ahora mismo hay 12 aspirantes activas para el USA Broad Swords. Soy la capitana del equipo femenino para el 2017, y soy quien va a liderar en el campo de batalla en el Battle of the Nations. Aveloc Twiceborn es el capitán de Estados Unidos, y yo respondo a él en última instancia. Este año, Estados Unidos va a estar presentando un equipo completo de bohurt, una línea completa de duelistas, y algunas mercenarias también. No quiero que nadie de nuestro equipo se quede afuera, por lo que todo el que quiera pelear tiene una oportunidad. Después, todos vamos a participar del All vs. All.
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Considerando el desarrollo del deporte en Estados Unidos, no hay tantas practicantes femeninas en los equipos. ¿Creés que el deporte es poco popular entre las mujeres por alguna razón en especial?

Es un deporte muy duro. No uno por el que la mayoría de las mujeres se sientan atraídas naturalmente. En mi opinión, se necesita ser un tipo de mujer muy especial para hacer lo que hacemos. No todo se trata de violencia, pero hay una cierta violencia inherente al deporte, entonces algunas mujeres huyen de eso, como así también algunos hombres. No hay nada malo con eso, pero la cantidad de mujeres que pueden acostumbrarse es relativamente baja. Se ve universalmente en todos los aspectos relacionados con deportes violentos. No es algo para lo que las mujeres sean usualmente criadas. Mientras que los chicos están fuera jugando deportes duros, las chicas están dentro jugando con muñecas y aprendiendo cómo llevar adelante un hogar.

Crecí junto a mis hermanos, no tuve más opción que aprender a defenderme, y nunca me dejé intimidar por los hombres. Pelear con hombres terminó siendo algo muy natural para mí, pero tuve que aprender a contrarrestar su agresión con la mía. Por dentro, siento como si fuera una bestia enfurecida, golpeando y atacando como un jabalí salvaje, pero cuando veo videos de mí misma, me veo como un pequeño y dócil gatito peleando contra una bola de peluche. Fue una gran curva de aprendizaje, y es algo en lo que aún estoy trabajando. Es algo común entre las mujeres, no es que tengamos que enojarnos para pelear, sino que tenemos que aprender a canalizar nuestra energía y ser agresivas. Y creo que ese camino, el de aprender a ser más contundentes y agresivas, no es uno con el que muchas mujeres se sientan cómodas. Entonces, pienso que este deporte es menos popular entre las mujeres porque el pelear por pelear no está en nuestra naturaleza. Somos férreas protectoras de nuestra familia e hijos, pero entrar nosotras mismas en una pelea, por ser algo que disfrutamos, es algo muy distinto. Es la misma diferencia que existe entre las mujeres que hacen kickboxing en un gimnasio y aquellas que se vuelven competidoras de MMA. Se requiere mucho más compromiso para esto último. Si se tiene en cuenta el costo de la armadura, del cuidado de los hijos, del entrenamiento, y no solo económicamente hablando, sino en tiempo también, es un costo que muchas mujeres no pueden pagar, más allá de que quieran o no.
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¿Qué podés contarnos sobre tu experiencia en el torneo Terramágica?

El torneo fue increíble. Los organizadores hicieron todo lo posible para ayudarnos y asegurarse que estuviéramos cómodos, alimentados y cuidados. No tengo palabras para describir su trabajo. Se esforzaron mucho intentando ubicar a todos los participantes de otros países. El viaje a las pirámides fue mágico, todo el trayecto llenó mi alma de felicidad y rejuveneció mi corazón. Los peleadores, los ayudantes, los marshals, el público, todos extraordinarios. Incluso después del peor ataque de asma que me ha tocado vivir hasta ahora, me sentí tan cuidada. Sé que suena extraño hablando de un torneo, pero fue una hermosa experiencia en muchos niveles.
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En este momento en el que el mundo está juzgando a Estados Unidos y sus políticos, ¿cómo fue el ambiente en el torneo? ¿Qué pensás sobre la ayuda que pueden proveer deportes como el HMB a superar los prejuicios y la segregación que a veces están tan generalizados entre los habitantes de algunos países?

El clima en el torneo no fue para nada politizado, y eso fue asombroso. No esperaba eso. Creo que deportes como el HMB están ayudando a dejar de lado los prejuicios y la segregación, es por eso que peleo. He peleado desde que nos fue permitido, he formado parte de un equipo y me ha tocado ser la única participante femenina de los Estados Unidos. He peleado también como mercenaria, sin la posibilidad de representar a mi propio país por tener que usar otra sobrevesta, pero lo he hecho como una peleadora estadounidense, y como una combatiente femenina.

Personalmente, este torneo fue muy distinto, ya que fui vista como una mujer fuerte y poderosa que pelea con hombres, no como una peleadora que simplemente tuvo la oportunidad de entrar a la liza dentro de un equipo masculino. Hay una gran diferencia. Al igual que Skye Burnie de Australia, que era la otra peleadora femenina que participó del bohurt mixto, peleamos constantemente con hombres. Algunas mujeres entrenan con hombres porque no les queda otra opción, nosotras, en cambio, decidimos entrenar con hombres o directamente no entrenar. Sin embargo, ambas conocemos hombres que se han rehusado a pelear con nosotras, a entrenarnos o a entrar a nuestro lado a la liza. Creo que ahora, más que nunca, tenemos que empujar aún más fuerte por esa oportunidad, por la situación política actual.

He dado charlas a lo largo de todo el país, contando cómo es ser una peleadora mujer y uno de mis mantras es “Siempre pelea como una chica”. Hay personas, mujeres incluso, a quienes no les gusta esta frase, ya que creen que un peleador es un peleador, dejando de lado el género. En determinado punto, esto es cierto. Pero me gusta utilizar esta frase para revalorizarla y mostrarla como algo positivo, no con la negatividad con que siempre fue utilizada. A lo largo de mi vida, utilizar el término “Peleas como una chica” era algo negativo, una forma de menospreciar, algo de lo que avergonzarse. Para mí, fue estimulante. Soy una chica, por lo tanto pelearé como una, sin importar mi entrenamiento, mi fuerza o mi capacidad. SIEMPRE pelearé como chica, porque es lo que soy.

Antes de empezar a pelear en esta comunidad, era una recreacionista medieval y siempre intenté ocultar el hecho de ser mujer. Usaba ropa masculina y recreaba personajes masculinos. No porque estuviera avergonzada por ser mujer, sino por cómo me sentía acerca de lo que debía hacer debido a los prejuicios. Cuando empecé nuestro deporte, usamos nuestros verdaderos nombres, abrazamos lo que éramos como personas, como peleadores. Como una guerrera. Fue difícil acostumbrarme a ser llamada por mi nombre de pila, y ser vista como la mujer que soy en lugar del personaje que había creado. Pero cuando las niñas se acercan corriendo luego de las peleas, con lágrimas en los ojos porque por primera vez vieron una mujer peleando con armadura como un caballero, no puedes sentirte más que convencida de que ser una guerrera es lo mejor del mundo.

Mujeres de todas las edades se acercaron para hablarme, o decirme la inspiración que soy para ellas en su vida cotidiana. Francamente, muchas veces resulta absolutamente impensado para mí, ya que nunca pienso en mí de esa manera. Simplemente hago lo que hago porque me apasiona y quiero compartir ese sentimiento con cada persona que puedo. Vivir una vida feliz y completamente enamorada de lo que me apasiona, es algo que jamás habría podido imaginar, dada mi infancia en un hogar abusivo. Pero ahora, a mis cincuenta años, sé que soy la mujer que debería ser. Hago aquello que estoy destinada a hacer: pelear. Pelear por aquellos que no pueden hacerlo. Pelear por los derechos de otras que, al igual que yo, todavía deben entrenar en secreto o ser rechazadas por ser mujeres. Pelear por los derechos de las mujeres de todo el mundo, ya que los políticos creen que pueden controlar nuestros cuerpos mejor que nosotras mismas.

Soy simplemente quien soy. Si mis experiencias ayudan al menos a una persona a atravesar alguna circunstancia horrible, entonces valió la pena tener que vivirlas. Jamás cambiaría nada de mi pasado, ya que es lo que me convirtió en la mujer que soy hoy, pero espero cambiar el futuro para las peleadoras femeninas, de modo que si tienen la habilidad de pelear, puedan elegir este camino si así lo desean. El espíritu de un guerrero viene de adentro, sin importar el género, la raza o sus elecciones políticas, pero está en cada uno de nosotros poder descubrirlo en su interior.

 


Fotografía: David Skirmont.

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