RETRATO MEDIEVAL
Edgardo López Sánchez
CLUB: Slavyanskiye Voiny
PAÍS: México
 

En primer lugar, ¿nos contarías un poco cómo has llegado a este deporte y qué fue lo que te atrapó?

Desde los 12 años había empezado a practicar deportes de contacto, pero no fue hasta los 14 que me inicié como peleador. Solía entrenar kickboxing, Muay Thai y Taekwondo, pero mucho más enfocado en Muay Thai, que fue la disciplina donde comencé a pelear formalmente. Me encantaba pelear, la adrenalina de prepararme para un combate específico y la “comunión” que existía entre dos peleadores dentro de un ring, eran fascinantes para mí… Sin embargo, por una que otra razón, tuve que dejar de entrenar, y por consiguiente de pelear. Ya saben, cosas de la vida real como los estudios y la familia, que terminan por requerir todo nuestro enfoque de momento.

Pero resultó que un fatídico día fui a un festival medieval con mi familia. En dicho festival, ni siquiera se presentó un equipo de HMB o combate medieval como tal, más bien fue una presentación de combate coreografiado. Me divertí mucho ese día, pero me quedé pensando, ya que que desde muy pequeño, como es el caso de muchos en el medio, me encantan tanto la historia como la fantasía medieval.

Recuerdo que regresando de ese festival, estaba platicando con mi hermano menor, quien también peleaba Muay Thai conmigo, y le comenté casi de broma: “Estaría buenísimo un deporte de contacto pero estilo medieval. Ya sabes, que se pongan armaduras y todo, y usando hachas y espadas se den con todo, claro que sin filo”. Mi hermano me dijo: “Seguramente hay algo así, ¿por qué no lo buscas?”. Nomás por seguirle el juego, busqué en Google… ¡Y oh sorpresa! Me encontré con que no sólo existía exactamente el deporte que estaba soñando, sino que tenían un equipo en México y varios de sus clubes se encontraban a… ¡20 minutos de mi casa!

Ese mismo fin de semana iban a dar una clase de exhibición, y el resto es historia. Quedé total y completamente enamorado. Era la mezcla perfecta de dos pasiones mías, y además recién empezaba en México. Estaba ante mí la oportunidad de ser parte de esa “punta de lanza” en este deporte para mi país. Ahora no puedo imaginar hacer otra cosa que no sea combate medieval.

¿Fue todo tal como lo imaginabas o encontraste dificultades inesperadas?

Fue todo lo que esperaba y más. Creo que lo que más me sorprendió fue el nivel de camaradería que había entre los peleadores. En cuanto a dificultades, suponía desde el principio que conseguir la armadura iba a ser lo más complicado, pero de hecho no fue tan difícil como creí. Cuando empiezas a investigar un poco, se te abre el mundo. Yo no tenía idea de la cantidad de armeros que existían por todo el mundo, y que en mi propio país hubiera varios me tomó por sorpresa.

Una vez que tuviste tu equipo, ¿cómo fue el primer torneo utilizando tu propia armadura?

Fue por partes… Participaba en un torneo, adquiría más equipo, participaba en otro, hacía otra pieza… Y así sucesivamente hasta que finalmente tuve una armadura completamente mía. La primera vez que ya tenía mi propio equipo oficialmente no fue sino hasta el Battle of the Nations del año pasado en Praga.

Ya para entonces, la diferencia era abismal… No me estorbaba nada. Me sentía seguro, bien protegido, incluso cuando estaba entrando por primera vez en un 21 vs 21 contra Polonia. Tener una armadura bien hecha a tu medida, definitivamente sube mucho tu moral y tu confianza.

¿Qué sentiste en la experiencia del primer mundial? ¿Qué otros recuerdos memorables de torneos guardas?

En mi primer mundial estaba fascinado y lo que le sigue. Cuando apenas empezaba a conocer el deporte, veía al Battle of the Nations como un sueño muy lejano, así que cuando finalmente pude ir representando a mi país, estaba extasiado. Era como Disneylandia medieval; armeros por todos lados, conocer y convivir con peleadores que admiraba, pelear contra ellos… Todo eso fue una bomba de sensaciones impresionante.

Uno de mis momentos favoritos en el deporte desde que empecé, ocurrió durante el torneo internacional de Terramágica en México. Como fue el caso de muchos peleadores, yo había conocido el combate medieval a través de los vídeos de Igor Parfentev, así que naturalmente él era para mí un ídolo. En este torneo, que fue en noviembre del año pasado, tuvimos la oportunidad de entrenar con Igor en uno de sus seminarios y además él mismo entró como mercenario a mi equipo durante el torneo. En uno de los combates del torneo, cuando quedábamos tres peleadores arriba de mi equipo y dos del contrario, hubo un momento en el que me percaté de que estaba hombro con hombro con el peleador que más admiraba, y ambos golpeando sin piedad a un contrincante que estaba esquinado en la liza. Juro que ese momento me pasó en cámara lenta y con la canción Chariots of Fire en mi cabeza –se ríe–. Aunque haya sido sólo un instante, porque el combate se acabó muy poco después, creo que ha sido mi momento favorito dentro de la liza hasta ahora.

¿Cuáles son los próximos pasos o metas a alcanzar?

Subir nuestro nivel, drásticamente. De momento, nuestro sistema de entrenamiento nos ha permitido desempeñarnos bien y sobresalir a nivel nacional, pero la escena internacional es un asunto muy diferente. Ahora hemos tenido la excelente oportunidad de hablar e intercambiar ideas con los grandes de este deporte, y esta temporada inicia con una reestructuración completa de nuestros entrenamientos. Con el esfuerzo y dedicación necesarios estoy seguro que vamos a levantar mucho el nivel y mejorar cada vez más el desempeño de México a nivel mundial. Ese es el objetivo.

Me he enamorado perdidamente de este deporte y no hay nada que quiera más que verlo crecer.

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *