RETRATO MEDIEVAL
Mariano Ozón
CLUB: CECM
PAÍS: Argentina
 

Empecé por curiosidad, como la mayoría, tratando de saber de qué se trataba esto. A los meses de empezar, un poco de mala suerte y un poco de mala voluntad, hicieron que terminara con la rodilla y los ligamentos destruidos y la necesidad de tomar una decisión. Me volvía a mi casa y volvía a mi vida tranquila, o me quedaba para ver en qué podía ayudar. Fue difícil, porque lidié con un mal diagnóstico y malos consejos, y lo que me pudo haber llevado 6 meses me llevó 2 años. De mucho dolor físico, que no impidió que siguiera en el mundo medieval, primero como curiosidad, tratando de ayudar en lo necesario, después tratando de aprender todo lo posible, y finalmente si metiéndome de lleno gracias a la confianza que CECM HMB & Bohurt Club puso en mí. Porque pelear es el objetivo, pero no todos están dispuestos a aprender, a dedicar tiempo a lo que pasa fuera de la liza. No todos están dispuestos a hacer sacrificios personales por el grupo. Donde hay expectativas individuales, del “yo sé y vos no”, hay un fracaso del grupo. Siempre repetimos una frase, que creo que es la idea que me movió en cada aspecto de mi vida… “Si no estás para ayudar, entonces no estorbes”. Es una exigencia para terceros, pero también un regla sobre la que vivir.

Y fue, creo, el gran grupo humano de CECM lo que me permitió llegar hasta el día de hoy. Mis compañeros de todos los días, que me bancaron en los momentos que ya sentía que había llegado al límite, cuando parecía que la rodilla no iba a recuperarse… Siento que juntos hemos hecho un gran trabajo, que deportivamente se ha visto reflejado en los resultados y organizativamente destaca.

Tuve la oportunidad de formar parte de la comitiva argentina del Battle of the Nations 2016. En este caso como escudero, no por falta de voluntad, ya que las pruebas se hicieron y los números estuvieron a la par de más de uno… y si así era como podía ayudar, lo iba a hacer. Ser parte de un equipo nacional es un orgullo y un compromiso, no quedando lugar para individualismos. Todo es madrugar, correr. Un experiencia de esas difíciles de describir. La cantidad de combatientes, las carpas, el interminable campamento con sus fogatas, los puestos… la camaradería. Cosas que en Argentina todavía cuesta imaginar, pero que allá se viven como lo más normal. Ver a pocos metros la practicidad y violencia rusa, la velocidad y flexibilidad ucraniana, te cambia la perspectiva que se tiene del deporte.
Y ahora lo que queda es cumplir el objetivo, ese que todos tienen cuando empiezan con esto. Seguir sacrificando horas de vida familiar, que es el gran precio a pagar, para cumplir con esa gran meta.

¿Y después?

Hoy no lo sé. Ya no tengo 20 años, de hecho casi doblo esa edad, tengo fracturas y fisuras en la mayor parte del cuerpo… Cumplido el objetivo, se verá cuánto más queda por dar.⠀

 


Fotografía: Luz Makarieva.

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