RETRATO MEDIEVAL
Naaman Videla
CLUB: CECM
PAÍS: Argentina
 

Conocí el deporte en uno de los momentos más bulliciosos de mi vida. Tenía 18 años y no sabía si podría llegar a estar privado de libertad. Todo parecía ir en picada: sin colegio ni trabajo, sólo podía buscar algo que me despeje. ¿Pero qué podía hacer? Tenía muchos hobbies, como el arte callejero, pero faltaba algo.

Buscando algún deporte que no haya hecho y que me atrajera, llegaba hasta ver deportes poco conocidos. Pero un día, buscando en YouTube, encontré un vídeo del Battle of the Nations. En cinco segundos, busqué y encontré un club donde practicarlo: C.E.C.M. HMB & Bohurt Club. El primer día fui sin saber exactamente con qué me podría encontrar. Llegué un miércoles a las 7:30 más o menos, no me lo olvido más. Me crucé a uno de mis primeros instructores, Facundo Fernández, con quien intercambié las primeras palabras, vi por primera vez cascos, espadas y esa cosa llamada gambesón. Había de todo y, sin dudarlo, entrené mi primer día y no paré más.

Pasado el tiempo, me fui cruzando con ejemplos a seguir y gente que nunca creí que me cruzaría. Gente como Leo Meiners, quien me dio los primeros ejercicios; Sofía Sueldo, que me dio los primero combos y los primeros golpes también. El tiempo pasaba y un señor barbudo, canoso, petiso y cabrón, Mariano Ozón, a quien le estoy muy agradecido, puso su apoyo en mí para debutar en la llamada en aquel momento Copa First Class Argentina, en el cual participaría el mejor club del mundo del HMB: el Bern de Rusia. ¡El día anterior a mi debut no pude dormir! ¡Estaba a punto de pelear con armadura! Aquel día me quedó claro que los golpes eran de verdad. Pero eso no me espantó, si los demás podían, yo también.

Luego de mi primer torneo, conocí a una heladera con barba: Facundo Camilo López, alias Urso, un deportista profesional. Hablamos y nos conocimos un poco. Con el tiempo volcó costumbres y rutinas de los deportistas. Fue allí cuando comencé a imitarlo lo mejor que pude. Noté el cambio y la mejora no sólo en el rendimiento, sino también en la parte personal y social de mi vida. Comencé a ser más sano y a limitarme en la bebida y otras sustancias.

Pasaron los torneos y los entrenamientos, todo dando sus frutos. Pude viajar a Chile y tener un buen resultado. Luego viajé a Mendoza, donde mi papá nació y donde residía la mitad de mi familia, y allí logré ganar mi primera medalla de primer puesto en la categoría Triatlón Masculino 1 vs 1. Estoy muy motivado por seguir entrenando y elevar las metas aún más alto: a la altura donde vuelan las águilas. Tal vez no sea el más fuerte o el más hábil, pero me voy a esforzar duramente para algún día, representar a Argentina.

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