RETRATO MEDIEVAL
Sofía Cervera
CLUB: Dragones Atlánticos
PAÍS: Argentina
 

¿Cómo conociste el deporte?

El combate medieval lo conocí gracias a mi novio (Federico Fischer). No entendía mucho qué era, más por falta de información que por otra cosa. Cuando se creó el club, mucho no me enteré; sólo me acuerdo que estaban decidiendo un nombre para un club y un poco después de eso, él arrancó a entrenar. En el 2015 Fede iba a viajar a Buenos Aires y decidí acompañarlo para que no vaya solo. Me la pasé todo el viaje preguntando cómo era eso de que todos se vestían con ropa medieval y que todo estaba ambientado. Caí nada más y nada menos que en el First Class.

¿Qué te motivó a empezar a entrenar?

Cuando fui al First Class, me quedé enamorada de toda la movida medieval. No podía creer que existía algo así y no lo había conocido antes… ¡Los artesanos, el deporte, los clubes! Intentaba ayudar en lo que podía, pero veía cómo se desempeñaban los demás escuderos y me daba cuenta que no estaba cazando una -se ríe-. Después de ese torneo, volví a viajar esta vez con Fede y Nacho (Ignacio Soncini Montrasi). Fuimos a la Copa Grifo 2016. En esa oportunidad, Andy (Adriana Di Francesco) me prestó un vestido y me sentí parte. Intenté ayudar a los chicos en todo lo que pude, y me volví soñando con que Dragones pueda contar con la cantidad de gente que contaban los demás clubes, con escuderos que puedan ayudarlos. Eso fue lo que me motivó. Quería ser escudera, quería darles una mano, quería que no tengan que depender de que haya gente suelta de otros clubes para que reciban ayuda. Ni bien volví de la Grifo, empecé a entrenar. Me gustaron tanto los entrenamientos, que pasaron quince días y decidí que quería pelear. A días de empezar en el club, los chicos me dieron un lugar, con responsabilidades, voz y voto, y desde ese momento intento hacer todo lo que está a mi alcance para que el club crezca. Hoy en día, me veo a mí misma diciéndole a los chicos del club lo que otras chicas de otros clubes le decían a Fede… “¿Y? ¿Cuando arranca a entrenar tu novia?”

¿Cómo te sentiste en tu primer torneo como peleadora?

Con muchos nervios. Me costó mucho física y mentalmente. Entrar sola a la liza, es algo que al día de hoy sigo tomando como un desafío. Más allá de ganar o perder, de poder hacer bien las técnicas y tener aire, los nervios siempre me juegan en contra. La ansiedad que me genera entrar sola es algo que nunca creí que podría superar, cada vez que lo hago es un logro personal; por eso me gustan tanto los duelos. Mi primer torneo fue el Grand Prix del 2016. Fue la primera vez que el club llevó gente nueva a pelear, y ahí estaba yo. En ese momento todavía se peleaba triatlón y éramos cuatro chicas anotadas para la categoría femenina: Sofi Sueldo y Pau de CECM, y Sofi Giampietro y yo de Dragones. Mi meta en ese momento era poder completar una pelea, salga como salga, y tuve la mala suerte de que mi primer pelea fue contra Sofi Giampietro. No lo podía creer, que siendo dos de un club y dos del otro, la primer pelea sea de las dos de Dragones. Con Sofi ya veníamos entrenando y habíamos tenido un debut con armaduras en la playa un tiempo antes; yo tenía muchas ganas que mi debut en torneo fuera contra alguien que no conociera. Terminé mi pelea con Sofi, estaba muerta, no daba más y me acuerdo que dijeron que la próxima pelea era mía contra Pau. Yo no quería pelear más, la verdad es que no podía, no tenía fuerza, pero me levanté y entré a liza como pude, porque yo quería mi pelea con alguien de otro club. Me acuerdo que casi no me podía mover, solo intentaba esquivar, y en el primer round tuve un golpe fuerte en la mano. Cuando me fueron a cambiar las armas para el segundo o tercer round, me dolía la mano pero pedí que no me sacaran el guante para no ver el golpe y no mariconear. Y así entré al último round. Creo que ya estaba por terminar cuando me ligué otro golpe en el mismo lugar y el dolor me hizo soltar la espada. Por suerte no fue más que un golpe, y me quedó la cicatriz en el dedo como recuerdo de mi primer torneo. Cuando terminaron las peleas, primero me bajonee, no por perder, porque la verdad que cada torneo es una pelea contra mí misma, pero me quedé asustada de la cantidad de entrenamiento que me hacía falta, de lo difícil que me había resultado todo, de cómo todo me molestaba y cualquier casco me generaba desesperación. Ahora lo veo super alejado, creo que me dan cualquier cosa y puedo entrar a pelear, bien o mal, pero mentalmente estoy mucho más tranquila. La actitud que tomé fue de mirar para adelante y aprovechar todo el tiempo y las herramientas que tenía para mejorar y volver a desafiarme en un próximo torneo.

¿Qué le aconsejarías a alguien que tuviera tus mismos temores para entrar a su primera pelea?

Que lo hagan sin importar que pase por su cabeza antes de entrar a la liza. Una vez que el marshal dice “peleen”, todo se aclara, los nervios se van y solo quedan vos y tu oponente. No se van a arrepentir, nada se compara con la satisfacción de cumplir tu meta, de lograr algo que te generaba tantos nervios o incertidumbre. Que no se tiren abajo si los resultados no son los esperados, la idea es superarse a uno mismo, torneo a torneo. No se frustren, no dejen que el miedo les controle sus acciones. Si yo lo hubiera hecho todavía estaría mirando las peleas desde el público. Además, se supone que hacemos esto porque nos gusta; a mí me divierte muchísimo pelear, tanto duelos como bohurt, y todos los nervios que había antes de empezar la primer pelea se convierten en ganas de seguir peleando la siguiente.

¿Qué significó para vos lograr el primer puesto en espada larga en la Copa HMB?

Deportivamente, siendo honesta no sé cuánto significa, ya que sólo tuve una pelea. Lamentablemente, espada larga es una categoría en la que suele haber pocas chicas; tenía muchas ganas de pelear más. Así que, aunque los chicos de Dragones no paren de insistir con que igualmente me merecía ese puesto, ser la primera de dos inscriptas, deportivamente por lo menos, para mí no es tanto mérito -se ríe-. Sin embargo, personalmente significó mucho. Ese combate fue algo que temí y anhelé por mucho tiempo. No quiero entrar en detalles, la gente que me conoce sabe la historia, pero ganar esa pelea 30 a 4 era algo que sin dudas me merecía, por todo lo que me banqué por casi un año. No me arrepiento de haberme anotado en esa categoría, porque me fascina. Me hubiera encantado tener más enfrentamientos, pero como me dijo Sofi Giampietro cuando le dije esto mismo: “Por algo se dan las cosas, era algo que tenía que pasar”. Tuve una pelea sola, pero emocionalmente para mi lo significó todo.

¿Y cuál podrías decir que es tu sueño o meta máxima a alcanzar?

Soy de plantearme pequeñas metas. Primero quise aguantar una pelea completa, después poder levantar los brazos lo suficiente como para defenderme mejor, cosas así, al nivel que yo creo estar mientras va pasando el tiempo y según la intensidad de mi entrenamiento. Intento ser realista. Ganar una pelea nunca me lo plantee, la primera que gané, no lo podía creer, pero al mismo tiempo fue después de varios meses que me había puesto a entrenar mucho físicamente; nada pasa de casualidad. Obviamente un sueño máximo son los mundiales, me encantaría participar. Ya entrar a una liza en un Battle, por ejemplo, y poder moverme dignamente sin que me dé un ataque de pánico, sería todo un logro -se ríe-. Pero la verdad es que me encantaría que el deporte cuente con los recursos como para poder hacer una buena elección de todos los peleadores, poder formar parte de un método de selección donde todas las chicas puedan participar sin importar si podemos o no pagar el pasaje, y llegar a quedar seleccionada de ese modo, eso ya sería un sueño.

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